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I-MA-GI-NA-CIÓOOOOOOON

Creo que el desarrollo de personajes es una parte (sino primordial) importantísima en cualquier proceso creativo. Un personaje, por muchas vueltas que uno le de, puede pasar desapercibido si no es bien trabajado... o peor: puede no evocar nada. Hay algunos, por otro lado, que en mi opinión son maestros. Y no porque sean densos, profundos, o increíblemente complicados, sino porque con solo una cualidad son capaz de hacerte entender conceptos infinitos, en un sentido baziniano (mamá!!! acá está la plata de la U) una obra de calidad puede estar determinada por la capacidad de expresar muchos significados con un solo significante y no al revés. He ahí la gracia.
Quién es el más maestro? el que apela a trastornos estudiadísimos de la sicología freudiana, y llena a su personaje de lugares comunes y trastornos explicativos para justificar acciones que dan acción a la historia, O EL QUE DIBUJA A UN MONO CON OJITOS TIERNOS Y AUNQUE NO HABLE LE AGARRAI CARIÑO ALTIRO y te mori de fofez de lo ternura que resulta.
Y todo esto se me vino a la mente, cuando pensé en felicidad. Mi cerebro, mi experiencia y mi memoria gráfica piensan inmediatamente en bob esponja al ser mencionado el concepto de FELICIDAD. Porque bob esponja no es muchas cosas, bob esponja es feliz. Nada más. Sus demás características se desprenden de ésta.
Así que determino en este momento que la forma maestra de crear un personaje es decir "este mono es feliz" y shao. pa que más vueltas.


1 comentarios:

Roberto dijo...

entrete tu blog!
te lo escribi por mensaje en lastfm
=D